Ciclista realizando un esfuerzo intenso en bicicleta de carretera

¿Hace falta tanto volumen para mejorar en bicicleta? Lo que encontró un ensayo sobre entrenamiento polarizado y HIIT

El entrenamiento polarizado se suele resumir con una idea conocida: acumular mucho tiempo a intensidad baja o moderada y reservar una parte pequeña para sesiones realmente intensas. El debate «entrenamiento polarizado vs HIIT» plantea a menudo ambos enfoques como alternativas, aunque pueden compartir el mismo tipo de intervalos. Para un triatleta, combinar volumen e intensidad parece lógico. Sin embargo, separar el efecto de cada componente es difícil, porque los programas polarizados suelen incluir más horas totales que las alternativas con las que se comparan.

Un ensayo aleatorizado publicado en agosto de 2026 intentó responder una pregunta más concreta: si dos grupos reciben la misma prescripción relativa de entrenamiento de alta intensidad, ¿añadir cuatro horas semanales de ciclismo moderado mejora más el rendimiento durante un bloque de seis semanas?

En este estudio, no apareció una ventaja estadísticamente detectable. Los dos grupos mejoraron de forma similar en la contrarreloj, aunque uno acumuló unas 23 horas adicionales de entrenamiento. Es un resultado provocador, pero no significa que el volumen suave sea inútil ni que un triatleta deba sustituir su planificación por tres sesiones de HIIT a la semana.

Qué comparó exactamente el estudio

Los investigadores aleatorizaron a 20 ciclistas y triatletas moderadamente entrenados. Una persona del grupo HIIT abandonó; el análisis final incluyó a 19 participantes, 17 hombres y dos mujeres, durante seis semanas:

  • ambos realizaron tres sesiones semanales de entrenamiento interválico de alta intensidad;
  • el grupo denominado polarizado añadió 240 minutos semanales al 80–90 % de la potencia medida en el primer umbral de lactato (LT1); los participantes podían distribuir ese tiempo entre las sesiones que prefirieran;
  • el grupo HIIT no añadió ese volumen moderado.

Los autores evaluaron antes y después el rendimiento en una contrarreloj, la potencia máxima alcanzada en una prueba incremental y los dos umbrales de lactato. A mitad del programa volvieron a medir la potencia máxima y los umbrales para reajustar las intensidades.

El diseño tiene una virtud importante: ambos grupos recibieron el mismo protocolo relativo y mostraron una adherencia similar al HIIT. No obstante, el trabajo intenso absoluto completado fue significativamente mayor en el grupo polarizado. Por tanto, la diferencia central fue la incorporación de cuatro horas semanales de trabajo moderado, pero el estímulo intenso ejecutado no puede considerarse idéntico en términos absolutos.

Ambos grupos mejoraron, pero el volumen adicional no abrió una diferencia clara

En promedio, los participantes redujeron un 8,5 % el tiempo necesario para completar la contrarreloj. Numéricamente, la mejora fue cercana al 10 % en el grupo polarizado y al 7 % en el grupo HIIT, pero el estudio no detectó una interacción estadísticamente significativa entre el paso del tiempo y el grupo en el rendimiento, la potencia máxima ni los umbrales de lactato. Dicho de forma sencilla: ambos grupos progresaron, pero esta muestra no permitió establecer que la diferencia numérica se debiera al volumen añadido y no al azar.

La diferencia de carga fue considerable. El grupo polarizado acumuló aproximadamente 23 horas más a lo largo de seis semanas. Aun así, la muestra fue demasiado pequeña para descartar una ventaja modesta: la potencia estadística del análisis entre grupos fue cercana al 12 %. El análisis exploratorio de los autores estimó que harían falta 114 participantes por grupo para detectar estadísticamente una diferencia del tamaño observado.

Por tanto, «no se encontró una diferencia» no equivale a «los dos métodos son exactamente iguales». El ensayo demuestra que, en estas condiciones y con esta muestra, la ventaja del volumen moderado no fue suficientemente grande ni consistente para distinguirse con claridad.

Ciclista realizando un esfuerzo intenso en bicicleta de carretera

Fotografía real de un ciclista en carretera. Imagen de Jonathan Borba en Pexels, utilizada bajo la licencia de Pexels.

Lo que el estudio sí permite decir

El HIIT pudo explicar buena parte de la mejora a corto plazo

Los dos grupos compartieron tres sesiones intensas semanales. Que ambos mejoraran de forma parecida sugiere que ese componente tuvo un papel importante durante el bloque de seis semanas. En una población moderadamente entrenada, introducir un estímulo intenso estructurado puede producir cambios rápidos.

Esto encaja con la especificidad del periodo: un bloque breve, con mediciones relacionadas con el rendimiento ciclista y una dosis alta de intensidad. No demuestra que la misma estrategia siga funcionando indefinidamente ni que sea la mejor forma de construir una temporada completa.

Más horas no garantizan una mejora adicional inmediata

El volumen solo aporta valor si puede asimilarse y si responde a un objetivo. Añadir cuatro horas semanales supone tiempo, fatiga, necesidades energéticas y recuperación. En este ensayo, ese coste no se tradujo en una ventaja clara dentro de las seis semanas estudiadas.

Para el deportista con poco tiempo, el resultado es relevante: durante un bloque corto, una programación precisa puede ser más importante que sumar horas por inercia. Pero no autoriza a eliminar todo el trabajo fácil, especialmente en disciplinas de larga duración.

La distribución importa menos que el estímulo real cuando comparamos etiquetas

«Polarizado», «piramidal» o «HIIT» son etiquetas útiles, pero pueden ocultar programas muy diferentes. En este estudio, la pregunta no fue cuál es la distribución ideal para todos los deportistas. Fue qué ocurre al añadir trabajo moderado —240 minutos semanales al 80–90 % de la potencia en LT1— manteniendo la misma prescripción relativa de HIIT. Cada participante decidió cómo repartir la frecuencia y la duración de ese volumen adicional.

Antes de copiar un porcentaje 80/20 conviene definir bien los dominios de intensidad. El trabajo moderado del ensayo se prescribió como un porcentaje de la potencia individual en LT1, no mediante una zona genérica del reloj. Si quieres entender mejor cómo se relacionan sensaciones, respiración y dominios fisiológicos, puedes revisar esta guía sobre zonas de entrenamiento por sensaciones.

Lo que no demuestra: por qué el volumen suave sigue teniendo funciones importantes

Seis semanas no representan una temporada

El volumen de baja y moderada intensidad se utiliza para acumular trabajo tolerable, desarrollar durabilidad y sostener la preparación durante meses o años. Un ensayo de seis semanas puede detectar cambios rápidos, pero no responde bien a preguntas sobre desarrollo a largo plazo, resistencia específica para pruebas largas o capacidad para encadenar bloques sin estancarse.

La muestra fue pequeña y casi exclusivamente masculina

Participaron 19 personas y solo dos eran mujeres. La aleatorización mejora el diseño, pero una muestra tan pequeña limita la precisión y la posibilidad de estudiar respuestas diferentes por sexo, nivel o experiencia. Tampoco permite trasladar el resultado directamente a deportistas de élite.

Tres sesiones de HIIT semanales no son una recomendación universal

Las sesiones de HIIT estuvieron supervisadas y el programa duró seis semanas. El volumen moderado adicional fue autogestionado y su cumplimiento se confirmó verbalmente. En un triatleta, tres sesiones intensas de bicicleta deben convivir con la natación, la carrera y la fuerza. Si se añaden intervalos exigentes en otras disciplinas, la concentración total de intensidad puede ser excesiva.

El artículo reciente sobre cuántos sprints hacen falta para mejorar el VO₂max analiza otra pregunta y otra población. Aquel metaanálisis estudió esfuerzos máximos muy breves y, principalmente, personas no entrenadas. Este ensayo estudió un bloque de HIIT en ciclistas y triatletas moderadamente entrenados. No deben mezclarse las conclusiones.

El estudio midió resultados concretos, no todos los beneficios posibles

La ausencia de una ventaja clara en contrarreloj, potencia máxima y umbrales no descarta otros efectos del volumen moderado. El ensayo no permite resolver por sí solo su impacto a largo plazo sobre la economía, la durabilidad después de varias horas, la tolerancia a la carga, el uso de sustratos o la preparación específica para un medio Ironman o un Ironman.

No hubo un grupo que mantuviera su entrenamiento habitual sin el bloque de HIIT

Los dos grupos recibieron el mismo programa intenso. Sin un tercer grupo de control que continuara con su entrenamiento habitual, el ensayo no puede separar con la misma claridad cuánto de la mejora procedió del HIIT, de la familiarización con las pruebas o de otros factores del periodo. La comparación principal informa sobre el efecto adicional del volumen moderado, no sobre entrenar frente a no entrenar.

La aleatorización no dejó dos grupos perfectamente equivalentes

Los autores describen desequilibrios basales después de asignar a los participantes. El grupo HIIT partía de un nivel inferior en algunas medidas, una circunstancia que pudo darle más margen de mejora y estrechar la diferencia frente al grupo polarizado. También se produjo un abandono en el grupo HIIT.

La dieta y el entrenamiento de fuerza no se controlaron durante la intervención. La actividad física adicional fuera del protocolo tampoco quedó completamente controlada, y el volumen moderado se verificó mediante el registro y la confirmación de los participantes. Estos factores aumentan la incertidumbre y pueden influir en la respuesta individual.

Triatleta entrenando en bicicleta por una carretera de montaña

Fotografía real utilizada para ilustrar el componente ciclista de un programa de resistencia. Imagen de Max Ravier en Pexels, utilizada bajo la licencia de Pexels.

Cómo aplicar este resultado al entrenamiento de un triatleta

1. Decide si estás construyendo capacidad o afinando rendimiento

En un bloque corto cercano a una competición, reducir volumen y mantener estímulos de calidad puede mejorar el rendimiento sin acumular horas innecesarias. En una fase de base, el objetivo puede ser diferente: tolerar más trabajo, mejorar la eficiencia y preparar al cuerpo para cargas posteriores.

El mismo estudio no justifica utilizar la misma distribución durante todo el año.

2. No añadas volumen sin una función definida

Cada sesión suave debería tener un motivo: aumentar la frecuencia, practicar la posición aerodinámica, mejorar la tolerancia nutricional, acumular tiempo específico o favorecer la recuperación activa. Si solo añade fatiga y desplaza el sueño, la fuerza o las sesiones clave, su coste puede superar el beneficio.

3. Cuenta la intensidad de las tres disciplinas

Un triatleta no es únicamente un ciclista. Dos sesiones intensas de carrera, una de natación exigente y tres de HIIT en bicicleta pueden concentrar demasiada intensidad, pero la etiqueta final depende del volumen fácil total y del método utilizado para cuantificar la distribución, ya sea por tiempo en zona o por objetivo principal de cada sesión. La carga completa y la capacidad real de recuperación importan más que la etiqueta aislada de cada disciplina.

4. Protege la calidad de los intervalos

Si el trabajo suave deja de ser suave o llega demasiado cerca de una sesión clave, puede reducir la potencia, empeorar la técnica o aumentar la percepción de esfuerzo. El volumen moderado debe integrarse sin convertir todos los días en sesiones medianamente duras.

5. Evalúa la respuesta individual

Durante un bloque de cuatro a seis semanas, registra potencia o ritmo de las repeticiones, percepción de esfuerzo, sueño, dolor muscular y rendimiento en una prueba estable. Si aumentar el volumen empeora de forma sostenida las sesiones clave y no produce mejoras, hay que revisar la dosis. Si permite progresar, recuperarse y tolerar más trabajo, puede estar cumpliendo una función que una contrarreloj aislada no captura por completo.

Un ejemplo de lectura práctica, no una receta

Un deportista con poco tiempo podría utilizar un bloque breve con dos sesiones intensas de bicicleta por semana, una salida continua fácil y el resto del entrenamiento distribuido entre natación, carrera y fuerza. Otro triatleta que prepara larga distancia puede necesitar más volumen específico aunque la mejora inmediata en una contrarreloj sea pequeña.

El ensayo utilizó tres sesiones semanales de HIIT, pero eso no convierte esa frecuencia en una recomendación general. La intensidad debe progresar, coordinarse con el resto de disciplinas y ajustarse a la experiencia, el momento de la temporada y los antecedentes médicos y de lesión.

Conclusión

Este ensayo de agosto de 2026 plantea una idea útil: en un bloque de seis semanas, añadir cuatro horas semanales de ciclismo moderado a la misma prescripción relativa de HIIT no produjo una mejora estadísticamente superior en 19 ciclistas y triatletas moderadamente entrenados. Los dos grupos mejoraron su contrarreloj alrededor de un 8,5 % de media, pese a la gran diferencia de volumen, aunque el trabajo intenso absoluto completado fue mayor en el grupo polarizado.

La lectura correcta no es «el entrenamiento suave no sirve». Es más precisa: más volumen no garantiza más rendimiento a corto plazo, y su utilidad depende del objetivo, la duración del proceso y la capacidad de asimilarlo. Para un triatleta, el mejor programa no es el que acumula más horas ni el que concentra más intensidad, sino el que combina ambos estímulos de forma sostenible y específica.

Fuente científica

Moran-MacDonald A, Wilson S, Wu Z, et al. The effectiveness of polarized versus high-intensity training in moderately trained cyclists: a randomized parallel-design study. European Journal of Applied Physiology. Publicado online el 6 de agosto de 2026. DOI: 10.1007/s00421-026-06380-w.


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